Miedo a amar, ¿Amas o temes?

Cuando tienes la suerte de amar a alguien, la relación suele empezar con una gran ilusión. Es como un frenesí que hace que nuestra vida parezca más iluminada, con nuevos colores que creíamos que no estaban o que formaban parte de un paisaje ya lejano o ajeno. Reconoces estas situaciones, ¿verdad?
Luego, cuando esos primeros impulsos disminuyen, pueden (solo pueden) aparecer dudas por el miedo a amar, a entregarnos a alguien sin tener la certeza de que esa persona, o sus circunstancias, se vayan a interponer en nuestra vida. Me refiero a una vida que tanto nos ha costado construir y en la que tan cómodos/as nos sentimos. Puede ser que sin darnos cuenta empecemos a buscar “peros”, sin embargo, existe un pequeño detalle al que no estamos dando validez suficiente: el privilegio de amar a alguien y que esa persona te ame también a ti.

¡Qué diferente es cuando el amor es el que nos mueve y no el miedo! Si manejáramos mejor ese temor y lo transformáramos en agradecimiento por tener ese amor, el miedo disminuiría. Por lo general, el agradecimiento no da cabida al temor y el temor impide el agradecimiento. Cuando vivimos a través del amor y el agradecimiento las cosas son mucho más sencillas e incluso parecen más fáciles.


Es cierto que todo tiene su riesgo pero vivir con riesgo a cambio del amor, dime tú: ¿no merece la pena?
Y no trato de decir con esto que tengas que renunciar a nuestro castillo de naipes o al “gran plan de vida” que has trazado. ¡Para nada! Quizá solo se trata de saber si esas dos vidas son capaces de unirse e ir traspasando los múltiples obstáculos siendo un equipo. Porque si la relación crece a través de la honestidad y una buena comunicación, seguro que será más fácil ver si en realidad hay un camino común en vez de optar por el miedo, tratando de huir o cambiando a la otra persona.
Es un regalo tener a alguien que nos permita sentir el calor del amor. El amor es una de las energías más fuertes que existen. Por supuesto tiene miles de formas y no es necesario que sea en pareja, pero ¿y por qué no? ¿Por qué no tomar ese camino?
Vive apasionadamente tus relaciones. Está claro que todas, sean de la índole que sean, tienen un inicio y un fin, pero ¿qué es la vida que conocemos, sino un principio y un fin?

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